EL LECHO DE PROCUSTO (Nassim Nicholas Taleb)

 


En la mitología griega, Procusto fue el cruel propietario de una hospedaría de Coridalo, Ática. Procusto tenía un sentido de la hospitalidad muy particular: secuestraba a los viajeros, les ofrecía una generosa cena y luego los invitaba a pasar la noche en una cama un poco especial. Quería que encajaran en el lecho a la perfección. A quienes eran demasiado altos les cortaba las piernas con un hacha afilada; a los que eran demasiado bajos los estiraba.

Los seres humanos de la misma manera al afrontar los limites del conocimiento y las cosas que no observamos , lo oculto y lo desconocido, resolvemos la tensión embutiendo la vida y el mundo en ideas clara y trilladas, en categorías reduccioncitas, en vocabularios específicos y en narraciones manidas que, en ocasiones tienen consecuencias explosivas. Además, parecemos no ser conscientes de este "retroencajamiento", como sastres que se enorgullecen de haber entregado un traje perfectamente ajustado tras alterar quirúrgicamente  las extremidades de sus clientes.

En el campo del pensamiento, este mito se aplica para referirse a la falacia pseudocientifica que consiste en deformar los datos de la realidad para que se ajusten a una hipótesis.

Puesto que nuestra mente necesita reducir la información, es más probable que intentemos encajar un fenómeno en el lecho de Procusto de una categoría clara y conocida (amputando lo desconocido) en lugar de suspender la categorización y hacerlo tangible.

La mente puede ser una herramienta maravillosa para el autoengaño: ni esta diseñada para abordar la complejidad y las incertidumbres no lineales. En contra del discurso común, más información supone más errores: nuestra detección de pautas falsas crece cada vez más como un efecto secundario de la modernidad y la era de la información.

Esto conduce a problemas de incautos: cuando el mapa no concuerda con el territorio hay una categoría de pringados -los muy educados, los académicos, los periodistas, los lectores de periódicos, los "científicos", los pesudoempiristas, los dotados de lo que Taleb llama "arrogancia epistémica", esa maravillosa capacidad para desechar lo que no han visto, lo no observado-

En términos generales, el pringado es alguien que hace la reducción errónea porque sí, o quita algo esencial cortando las piernas o, mejor aún, parte de la cabeza de un visitante insistiendo en que ha conservado su persona con un 95% de exactitud.

Desde la ilustración, en la gran tensión entre el racionalismo y el empirismo, hemos estado culpando al mundo por no encajar en los lechos de modernos "racionales", hemos intentando cambiar al ser humano para que encaje con la tecnología, hemos amañado nuestra ética para que encaje con nuestras necesidades de empleo, hemos pedido a la vida económica que encaje con las teorías de los economistas y hemos pedido a la vida humana que encaje en alguna narración.

Hay un conocimiento oculto y despreciado como los aforismos, las máximas, los proverbios, los dichos breves y, hasta cierto punto, los epigramas son las forma literaria más antigua, con frecuencia integrada en los que hoy llamamos poesía. Poseen la compacidad cognitiva del eslogan, con un toque de vanidad sobre la capacidad del autor para condensar ideas poderosas en un puñado de palabras.

Cuando Dios habló a los semitas los hizo con frases poéticas muy breves, el libro sagrado del islam, el Corán, es una colección de aforismos concentrados, Y este formato ha sido adoptado en profecías literarias como el Zaratustra de Nietzsche o , por Khalil Gibran, autor de El profeta.

Los aforismos exigen que cambiemos nuestros hábitos de lectura y los asimilemos en dosis pequeñas; cada uno de ellos es una completa, una narración completa separada de otras, si alguien te pide que le expliques un aforismo, sal corriendo.


Algunos de los aforismos que más me gustaron del libro:

- Quieres ser tu mismo, idiosincrásico; lo colectivo (la escuela, las normas, los trabajos, la tecnología) te quiere genérico hasta el punto de la castración.

-La diferencia entre los esclavos en la época de Roma y el Imperio otomano y los empleados de hoy es que los esclavos no tenían que adular a su jefe.

-Confía más en las personas que se ganen la vida echadas o de pie que en las lo hagan sentadas.

-Estudiar neurobiología para entender al ser humano es como estudiar la tinta para entender la literatura.

-Ser un filósofo es saber a priori, tras largas caminatas y razonando, y solo razonando, lo que otros, en potencia solo pueden aprender de sus errores, crisis ,accidentes y quiebras; es decir, a posteriori.





Comentarios

Entradas populares de este blog

La juventud atracada (José Ignacio Conde-Ruiz y Carlotta Conde Gasca)

Una juventud realmente rebelde y antisistema se inspira en Viriato y no en las basuras de las ideologías post modernas.